La adolescencia es una etapa de grandes cambios y oportunidades, pero también de toma de decisiones que, en ocasiones, puede generar estrés o ansiedad. No podemos decirles qué decidir, pero sí podemos ayudarles a afrontar la situación.

 

El estrés es una respuesta a situaciones desafiantes, mientras que la ansiedad es una preocupación persistente sin un desencadenante claro. Aunque están relacionadas, el estrés suele ser temporal y la ansiedad prolongada. Los signos de alarma incluyen insomnio, irritabilidad y fatiga. Para prevenir sus consecuencias, es clave mejorar la gestión del tiempo y la toma de decisiones, lo que reduce la sobrecarga y la incertidumbre.

 

En este taller proponemos hablar de los recursos internos que tenemos, como la resiliencia y el autocontrol, también de herramientas externas como la planificación, el ejercicio y la meditación. Aplicar estas estrategias mejoran nuestro bienestar y nos ayudan a afrontar los desafíos diarios.